miércoles, 18 de noviembre de 2020

MI PRIMERA LECCIÓN PRÁCTICA DE MERCADOTECNIA ODONTOLÓGICA

Dr. Manuel Farill

Estaba yo recién recibido de Cirujano Dentista, allá por los años setenta, cuando una mañana con el cielo azul cobalto, propio de la Ciudad de México en aquel entonces, mi padre me avisó que el Dr. Samuel Fastlicht, su queridísimo amigo y primer ortodoncista serio del país, (un hombre admirable de origen europeo, pero amante de México, tal vez de la misma edad que él), me invitaba a comer a un restaurante muy elegante de la Zona Rosa, justo debajo de donde el Dr. Fastlicht tenía su exitosísimo consultorio en la calle de Hamburgo casi con Niza, en la Zona Rosa. El restaurante era El Focolare. El motivo era que "quería platicar conmigo". ¡Zas! ¿De qué?

Me dio miedo ir a comer con el "viejo" (así lo veía yo), porque ¿de qué podía platicar yo con él? Era un hombre sumamente culto, autor de varios libros ya por aquel entonces. Tras de sentirme atemorizado, hice una cita telefónica con él y luego de ponerme traje y corbata, acudí a la cita, sin dejar de sentir miedo. ¿Qué me iba a decir o a preguntar?

Llegué puntualísimo al restaurante y él me estaba esperando en la banqueta, afuera del restaurante. Nos saludamos afectuosamente, me felicitó por mi recepción y, sin decirme nada, me avisó que ya estaba hecha la reservación y que pronto nos pasarían a comer. Había mucha gente esperando y como no cabían adentro, había personas esperando en la banqueta.

Efectivamente, unos minutos después, el Maitre dijo el nombre de mi anfitrión, al que conocía bien, y entramos, no sin antes advertirnos, que nos pasarían a la barra unos minutos, porque todavía no se levantaban los que iban a dejar la que sería nuestra mesa. Pedimos una copa y platicamos de cosas intrascendentes. Yo me preguntaba, “¿Qué querrá el doctor?”

Un rato después, antes de acabarnos la copa, nos pasaron a una mesa en donde nos esperaban los meseros. Pedimos de comer y yo me repetía angustiado la misma pregunta, ¿Qué me iría a decir el doctor? Acabó la comida, durante la cual platicamos de todo y de nada. El doctor, al ver que habíamos terminado, pidió la cuenta, que le trajeron rápidamente. ¿Qué sería lo que me iba a decir?, ya quedaba poco tiempo.

La cuenta venía en una carterita de piel y contra lo que yo estaba acostumbrado, me mostró el total, que era una cuenta abultada, y usando una de las primeras tarjetas de crédito, una Carnet, que había en México, la pasó al mesero. Yo pensé, “qué mal gusto de enseñarme la cuenta. ¿Habrá querido decirme que yo debía pagar la mitad?”.

Desde luego no era el caso: el Dr. Fastlicht no era de ese tipo. Entonces me dio la primera lección de mercadotecnia de mi vida. Me dijo:

—Mira el restaurante. Está completamente lleno, ¿verdad?

Efectivamente, estaba de bote en bote.

—Así es, doctor—

—¿Viste lo que costó nuestra comida, Manuel?—dijo mientras firmaba el voucher, tras añadirle una generosa propina.

—Claro, doctor. Y muchas gracias por la invitación.

—¿Tú crees que por esa cantidad que acabo de pagar no podrías haber comido más sabroso en tu propia casa?

—Yo creo que sí, doctor…

—Y con alimentos de mejor calidad que los que acabamos de engullir?

—Sí. Creo que sí, doctor— Yo quería decirle “¿a dónde quiere ir, doctor?

—¿Y tú crees que toda esta gente que está aquí no sabe lo mismo que nosotros?—dijo volteando a ver a la concurrencia. Era un restaurante de unas 50 mesas. Casi todos eran varones vestidos elegantemente.

—Yo creo que sí lo saben, doctor.

—Entonces, ¿sabes por qué están aquí?

—La verdad, no, doctor. ¿Por negocios?

—Están aquí porque a pesar de que estarían más a gusto en sus casas y comerían mejor, aquí les dan mejor servicio… ¡Servicio! Eso es lo que paga la gente sin protestar y lo que tú debes darles a tus pacientes…

Bendito doctor Samuel Fastlicht.

viernes, 16 de octubre de 2020

LAS COSAS QUE ME HUBIERA GUSTADO SABER ANTES DE RECIBIRME.

Dr. Manuel Farill 

Para cuando acabamos de cursar la licenciatura de Odontología, hemos pasado en la Facultad más de 2000 horas estudiando cientos de cosas que de momento no sabemos para qué nos van a servir (y a veces después tampoco).

 

Sabemos el Círculo de Krebbs, la importantísima labor de una mitocondria, la reacción de endurecimiento del yeso piedra, la dosis letal del cloroformo en una rata (que luego puede revivir, para susto de todos), la fisiología de la ATM, los efectos del alcohol etílico en el organismo humano, la manipulación de las resinas, etc. Pero nadie nos ha enseñado, desde los primeros días de la Odontología, cuáles son los factores del éxito de una persona que se dedicará a trabajar en una profesión como la nuestra, que es concebida por el gran público, en su ignorancia, como dolorosa, molesta, de mala calidad y eso sí: muy costosa.

 

Aunque nosotros sabemos que ya no es así necesariamente, seguimos sin entender por qué y cómo cobrar, qué conocimientos agregados nos acercan al reconocimiento público que se ha dado en llamar “prestigio” o “éxito”. Eso no nos lo enseñaron en las 2000 horas mencionadas.

 

   Como al Dr. Manuel Farill (UNAM 65-69) y a sus hermanos también les pasó lo mismo, al igual que a su padre (el Dr. Luis Farill Solares, Presidente fundador de la ADM y de la Academia Nal. De Estomatología)  lo mismo que a sus compañeros y maestros, se ha dedicado a recopilar —según su particular visión, a veces con sentido del humor y a veces con nostalgia, pero siempre tratando de darle la precisión que sólo la sencillez puede brindar— estos 80 consejos que a él y a otros profesionistas les han permitido vivir sin tantos sobresaltos o tantas angustias, excepto las causadas por la política.

 

          Gustoso, como se los ofreció el año pasado, se las ofrece este año de la pandemia con la certeza de que serán bien recibidos tanto por su fondo, como por su forma.

 

Seguramente,  en el futuro próximo otras Escuelas y Facultades de Odonto-Estomatología lo invitarán, y él acudirá presuroso, lleno de entusiasmo y de buenas intenciones, a difundir entre los alumnos lo poco que ha podido aprender en sus 50 años de práctica sobre estos asuntos, para que sus alumnos, al tener las armas necesarias para poder resolver sus problemas profesionales y económicos (y los de sus familias), puedan tener el tiempo, la visión, la inquietud y la capacidad para dar un mejor servicio a la sociedad, al pueblo que tanto requiere de sus servicios y que es al que se deben en cada uno de los estados que conforman este gran país llamado México, ahora en momentos tan impredecibles.

 

 

 

1.    La vida es un chispazo entre dos eternidades: aprovéchenla toda, todos los días

2.    La vida es como un maratón: es de resistencia, no de velocidad

3.    La mente es como un paracaídas: ambos funcionan mejor cuando se abren

4.    Una mente abierta y curiosa siempre les permitirá aprender más

5.    Sean curiosos y creativos. ¿Cómo pueden ustedes mejorar las cosas?

6.    Deben saber vender lo que saben hacer bien

7.    Aprovechen la publicidad y la mercadotecnia con ética

8.    No se conformen con una licenciatura: busquen especialidades, maestrías y doctorados

9.    Tengan una educación contínua constante

10.         Aprendan inglés bien

11.         Estudien otra carrera además de la odontología

12.         Nunca, nunca, nunca se den por vencidos

13.         Domen su carácter, cultiven su temperamento y mejoren su          personalidad

14.         Lean, edúquense, luchen por ser cultos

15.         Lean un periódico diario y una revista global semanalmente. Eviten la TV

16.         No sean esclavos de sus teléfonos celulares o tabletas

17.         Traten de ser uno de los mejores en nuestra profesión, y conviértanse en líderes carismáticos

18.         El sentido del humor es vital para llegar al éxito. Ser a veces niño no destruye la madurez ni la seriedad

19.         Ahorren, ahorren, ahorren (por lo menos el 20%) de todo lo que ganen

20.          Inviertan (mientras más jóvenes mejor, porque no va a haber jubilación) Asegúrense en vida

21.         La vida no es justa y hay que acostumbrarnos a ello pronto

22.         La vida no ofrece problemas con opciones múltiples

23.         Busquen y sigan los valores supremos, sobre todo: la verdad, la honradez, el bien, la ética, la rectitud, la moralidad actual

24.         No todo en la vida es “el diente”

25.         Viajen cada vez que puedan. No le tengan miedo a las distancias. Sean como los grandes exploradores extranjeros a los que nunca arredraron las distancias.

26.         Cultiven el ocio

27.         Sólo tienen una vez de 60 segundos para causar una buena impresión

28.         Aprendan a disfrutar cada momento

29.         Descubran una necesidad en su comunidad: cuando la llenen será un éxito

30.         Los problemas son parte de la vida.

31.         Cuando tenemos pacientes ideales sin duda es nuestro día de suerte, aunque todos sabemos que éstos son rarísimos

32.         Ofrezcan un mayor número de servicios muy bien hechos. Si no son así, absténgase

33.         Es muy duro físicamente ser dentista. No lo creen cuando jóvenes. Pregunten a los viejos.

34.         Consérvense sanos, fuertes y saludables: hagan ejercicio diario

35.         La habilidad de ser flexible con la gente que tratan puede ser su más grande virtud

36.         El miedo siempre los alertará a poner más atención y a tomar mejores decisiones

37.         Apéguense a la ciencia como la única vela en la oscuridad

38.         Nosotros somos los profetas que cumplimos nuestras profecías

39.         Háganlo bien a la primera (o traten, por lo menos). Es doble trabajo hacer las cosas mal

40.         El entusiasmo le gana a la habilidad profesional. No lo dejen ganar

41.         Es fácil fracasar, muy difícil triunfar, pero es tremendamente difícil conservar el triunfo

42.         Escojan bien la localización de su consultorio

43.         Determinen los objetivos de su práctica

44.         Pregúntense en dónde quieren vivir y que marca de auto quieren manejar en 10 años

45.         Pueden tener todo lo que deseen, siempre y cuando ayuden a otros a lo mismo

46.         Aprovechen enteramente al personal auxiliar, Deleguen más. No crean que todo lo tienen que hacer ustedes: sólo lo que por ley estén obligados a hacer

47.         Asóciense o trabajen en grupo (cada vez es más difícil ser independiente)

48.         Busquen la ocasión de trabajar con grupos multidisciplinarios. Otras profesiones les abrirán los ojos.

49.         Aprovechen al máximo las relaciones públicas

50.         Ingresen a una agrupación gremial y a otras asociaciones nacionales y extranjeras

51.         Den clases, ofrezcan cursos, brinden conferencias

52.         Publiquen trabajos científicos. Publicar es difícil, pero es lo que cuenta.

53.         Recuerden que de la boca para fuera (ventas) está el otro 50% de la odontología.

54.         Siempre estén actualizados y practicando la mercadotecnia

55.         La suerte no existe: es la conjunción de la preparación, la oportunidad y la audacia

56.         Lo tonto, lo pobre y el alcohol “se pegan” (igual que la falta de criterio). Júntense con exitosos e inteligentes.

57.         Él éxito no existe solo: es contagioso. Si no lo comparten, se les acabará.

58.         Trabajen la mayor parte del tiempo en su zona de confort

59.         Lo que lleva al infierno (en vida o muerte) son los miedos, envidias y rencores

60.         Además de ser soñadores, conviértanse en logradores

61.         Traten de tener siempre otra actividad  profesional y un pasatiempo

62.         Recuerden que en la vida real no hay vacaciones fijas, ni se puede dividir en semestres

63.         Aunque estén cansados, aburridos o deseosos de divertirse, en la vida real tendrán que cumplir o los desecharán

64.         No podrán copiar, o pedir prestados los apuntes al final del curso porque nadie aceptaría cubrir su irresponsabilidad  (tampoco se vale hacer acordeones para vivir)

65.         En cierta forma sus padres aceptaron empequeñecer para que ustedes crecieran. ¡Aprovéchenlo! Ustedes harán lo mismo cuando tengan hijos.

66.         Pagar sus gastos, aguantarles su carácter y errores, lavar su ropa y elogiarlos (a veces inmerecidamente) hicieron que sus padres parezcan aburridos y cansados. ¡Antes no eran así!

67.         Hagan todos los amigos que puedan desde ahora mismo, sobre todo los que los acompañarán el resto de su vida. Procuren que muchos de ellos no sean dentistas.

68.         ¿Saben cómo les van a decir ustedes a los nerds o “matados” en 15 años? “¡Jefe!”

69.         Encuentren el compañero perfecto y recuerden que el amor y la amistad se cultivan día con día

70.         A su jefe no le podrán hacer bromas, acerca de su forma de pensar, hablar, vestir o presumir de la facilidad que tienen para engañarlo, como lo han hecho con ciertos maestros

71.         Admirarán más, en el futuro, a los profesores que han sido exigentes pero justos. Dejen que ellos los sigan guiando en los inicios de su profesión

72.         Entre el dinero y la felicidad, escojan siempre la felicidad. (Aunque sería mejor tener los dos)

71. Traten de beber con moderación y de no fumar

72.  No se les olvide que siempre, estén donde estén, siguen siendo doctores

73.  Planeen su carrera como si fuera a durar 7 años: 5 de pregrado y 2 de postgrado

74.  No se casen antes de cimentar su personalidad y de ser autosuficientes      económicamente

75.  No basta con ahorrar: traten de ser muy organizados con sus gastos

76.  Si son mujeres, no se casen hasta que vean que su vida va a mejorar. No se casen con “machitos” ni con idiotas o quienes sean menos que ustedes.

78.  No tengan hijos hasta formar la pareja.

79. Si ustedes no se cuidan, Dios no los va a ayudar.

80. Cuando tengan un puesto, escojan a los que sean más inteligentes que ustedes para llenar los puestos.

jueves, 20 de agosto de 2020

¡CÓMO HAN PASADO LOS AÑOS!

 

17 de agosto de 2020, San Ángel, CDMX

                           

 Este pasado 31 de marzo cumplí mis primeros 50 años de vida profesional. No es ocioso ni gratuito: también cumplo este año casi 48 de casado con mi novia-amiga-amante-compañera Marcela, la misma adorable mujer y profesionista; 10 años de ser profesor de odontología en escuelas y facultades (que equivalen a unas 30 generaciones); más de 45 como conferencista en la ADM, FDI, ADDF y en forma independiente; muchos de ser padreque no es cosa fácil, pocos de ser abueloque es una delicia, muchos de ser dirigente y lo que se llama líder de opinión (sea lo que sea) y  más de 53 de ser escritor que es ser una especie de conciencia de nuestros tiempos.





Soy de los que verdaderamente vivieron, junto con algunos otros colegas fui actor y testigo, el movimiento estudiantil-popular de 1968,  uno de los fundadores de las clínicas de multiservicios y de la especialidad de odontología del sueño en México; el primer dentista en escribir dos novelas y muchos cuentos breves, en dar cursos de mercadotecnia odontológica en el mundo de habla hispana y de escribir cinco libros sobre este tema.

 

También tengo experiencia en fundar escuelas de odontología: he fundado tres, que ahora inmediatamente cerraría. ¿Por qué? Porque he presenciadoigual que todos ustedesla debacle que han formado en nuestra profesión la indiscriminada formación de dentistas sin controles de calidad en sus estudios y la abundancia de escuelas de odontología basadas en mezquinos intereses comerciales y, sobre todo, por la falta de control por parte de las autoridades Y ASOCIACIONES GREMIA


LES correspondientes.

UAM-X 1974  UNITEC 1970

Ya no hay pacientes para todos. No de los que puedan pagar, y el gobierno sigue sin asumir su responsabilidad en atender a los que no pueden hacerlo. Todos sabemos que cuando la oferta de servicios supera a su demanda, todos tenemos que bajar nuestros honorarios y disminuir el número de posibles pacientes. La teoría es asesinada por la experiencia, dicen que dijo Albert Einstein. 

Les puedo asegurar que, como todos, he cometido muchos errores, que son el impuesto que pagamos por vivir, sin las cicatrices de la vida, como las canas. Pero no me arrepiento de lo que he hecho. Y me arrepiento mucho de no haber hecho más cosas y de lo que no-he-hecho. ¿No les hubiera gustado dar la vuelta al mundo, conocer más miembros del sexo opuesto, comer en los mejores restaurantes, divertirse más y explorar el Amazonas o volar un jet de combate? ¿O fundar una empresa, filmar una película o  cantar profesionalmente? 

Miren esta imagen cinematográfica: La vida es un larguísimo pasillo que lleva del nacimiento hasta la muerte y que tiene puertas cerradas a ambos lados. La mayor parte de la gente pasa por el pasillo y no abre ninguna puerta: llegan a la muerte sin haber conocido muchas cosas. Yo pienso que hay que ir abriendo las puertas que se nos van presentando a izquierda y derecha.



 

Al asomarnos al interior de éstas, veremos cosas nuevas y diferentes, y sabremos qué es lo que nos atrae y qué no lo hace. A veces son oportunidades mucho mejores que la que hemos escogido. Porque debemos reconocer que uno escoge su carrera en la peor etapa de su vida: nos falta experiencia, no sabemos la importancia de ganar un buen salario, y ni idea tenemos de los enormes gastos e inversiones que nos esperan en el futuro. Los que me leen ahora, ¿volverían a estudiar odontología? La respuesta es fácil: muchos de ustedes no lo harían. A esa edad no sabemos lo que queremos, en la gran mayoría de los casos ni sabemos cuántas carreras hay y nos dejamos guiar por nuestros amigos y parientes; creemos que vamos a salvar a la humanidad (que luego ni nos hace caso), y somos, en general, quijotes. De joven uno puede darse el lujo de ser quijote, pero cuídense, porque de viejo se vuelve uno un “que-hijote”. 

Volviendo a hablar del pasillo largo que es la vida: en este camino abran las puertas, tómense el tiempo necesario dentro de aquellas que les satisfagan. Yo lo hice. ¿Y adivinen qué? Eso me llevó a conocer la literatura, la política, las buenas relaciones públicas, las artes, la ciencia (que es lo único en lo que creo),  muchas personas inigualables de las que aprendí enormidades, problemas a los que afortunadamente encontré solucióny experienciay al conocimiento (modesto, si se quiere) y a la inquietud por seguirme superando  ypor qué negarloa situaciones de las que alcancé a salir vivo sólo por un pelo, pero de las que aprendí mucho a pesar de los golpes que me llevé o me dieron. Por lo menos aprendí a no meterme en esos caminos. Hubo otras, afortunadamente pocas, en las que fracasé. Pero hasta de eso aprendí.

Que no les cuenten: estoy convencido de que el verdadero infierno es el miedo, el temor al cambio, el creer en todo lo que nos dicen nuestros maestros y políticos; es también el odio a las personas, la intolerancia que camina siempre junto a la ignorancia—pocas cosas tan temibles como la ignorancia en acción—, el fundamentalismo, el rencor, pero sobre todo la envidia, la ingratitud y la soberbia—que son de los pecados inconfesables, porque todo ello nos inmoviliza

Cuando hemos ido teniendo éxito, muchos de nuestros conocidos nos profesan la envidia al éxito. No quiero, que ustedes, mis amigos, vivan un infierno. Así que—aunque cueste mucho trabajo— hay que librarse de estos pecados que a veces son peores que muchos de los católicamente llamados “mortales”. ¿Cómo se libra uno de ellos? Cambiando los caminos trillados con valentía, con seguridad en nosotros mismos, moviéndonos, avanzando, leyendo, aprendiendo, cultivándonos y mejorándonos.

A veces—muchas—hay que cambiar de “amigos”. Ni modo. Cámbienlos a tiempo y no permitan que sean un lastre en sus vidas (que es la única que tendrán). Hay personas que se esfuerzan porque el globo aerostático no vuele. Recuerden que hay que viajar ligeros, y eso incluye deshacerse de las personas tóxicas. ¿Cómo reconocerlas? Son las que sacan lo peor de nosotros, las que nos hacen sentirnos devaluados, débiles, inadecuados, enojados frustrados o culpables (¡Ah, la gran culpa judeo-cristiana!) Las personas más exitosas son aquellas que saben aplicar el plan B y se rodean de personas que sacan lo mejor de nosotros: nos hacen sentir valiosos, capaces, amados, respetados y apreciados.

¿Se han fijado que los que vamos teniendo experiencia la queremos dejar a los que le siguen, para que la vida les sea menos dura? Generalmente los jóvenes, arrogantes y escépticos, no la acogen ni mucho menos la aprecian o agradecen.

El error de la juventud es pensar que la astucia compensa la falta de experiencia, en tanto que el error de los adultos es pensar que la pura experiencia sustituye a la inteligencia y a la actualización. 

Me dirijo a los más jóvenes: curiosamente, quienes hablamos de la feria es porque ya hemos estado en ella un buen rato. No hemos llegado a esta edad cometiendo, perdón, pendejadas. Nos han pasado las cosas que NO queremos que les pasen a ustedes. Dicen que un hombre sabio escarmienta al ver lo que sucede a los demás Y que uno más sabio no se espera a ver lo que le sucede a los demás, sino que aprende de lo que le dicen.

 


Para llegar a esta edad siendo productivo he aprendido muchas cosas: que desde jovenzuelos tenemos que fijarnos objetivos ambiciosos, pero logrables (y luego fijarnos otros más y más altos); que hay que ser astutos, pacientes y perseverantes, a aprender de los demás, y si se puede, conseguirnos un buen mentor que nos guíe; a ser buenos, generosos y éticos, ser fieles a nuestros valores personales; a ser congruentes entre lo que hacemos, decimos y pensamos; a estar dispuestos a cambiar nuestras creencias cuando se presenten otras más verdaderas. Dicen que en la vida no hay nada constante, excepto el cambio. El hombre debe ser siempre flexible como una caña, no rígido como el cedro.

 

Hay que amar y disfrutar a tiempo; a vivir el presente y reconocer que hay una edad para cada cosa. Después de todo, el pasado no se puede cambiar y el futuro aún no llega. Hay que deshacerse a tiempolo repitode compromisos y conocidos intrascendentes, fatuos y que no nos aporten nada. Reconozcan siempre a sus verdaderos amigos como aquellos que sacan lo mejor en ustedes; que desean que ustedes mejoren. Reconozcan como sus enemigos a quienes les hagan sacar su peor parteembriagarse, consumir drogas, delinquir, engañar a los demás, fanatizarse, ser crueles, débiles, pesimistas e intolerantesy quienes los quieran llevar al pasado (¿ya reconocen a alguien?). Desháganse de ellos de una buena vez. Y desconfíen profundamente de quienes se vanaglorian de sus éxitos y conocimientos y no los aportan al bien común. Esos son huecos y no merecen ser amigos de nadie. 

Algo muy importante: Nunca cambien un solo día de éxitos profesionales por un día de alegría y sin remordimientos con su familia y amigos. Hay que aprender que los pequeños asuetos esporádicos son muy necesarios… y sabrosos. 

Sin importar credos ni religiones (que siempre nos hablan de un posible más allá siempre que nos portemos bien según sus reglas o “leyes”) debemos concentrarnos en el aquí y en el  ahora, con nuestras familias, amigos, empleados, pacientes y colegas y no colegas pero sobre todo, y les juro que no exagero,  con la frase del prócer Vicente Guerrero tamborileando en nuestra mente, “la Patria es primero…la Patria es primero…” Esto último es sorprendente para casi todos los dentistas y médicos que lo escuchan por primera vez, pero hay que recordar que lo poco o mucho que tenemos, lo que han hecho nuestras familias, nuestros antepasados, se lo deben a este país que merece mucho mejores dirigentes y políticos y salir de la idioticracia: México.

 


miércoles, 12 de agosto de 2020

COSAS QUE MUESTRAN LA EDAD EN LAS PERSONAS

Dr. Manuel Farill Guzmán
Agosto 12 de 2020.
en la Pandemia. 

1.       Más arrugas faciales y en el cuello

2.       Aumento de profundidad y longitud de las líneas de expresión (de nariz a mejilla y de comisura hacia abajo, llamadas líneas de marioneta)

3.       Manchas en la piel (cloasma), sobre todo en la frente y en el dorso de las manos

4.       Tener que usar lentes al trabajar, y si ya los usaba, ahora más gruesos, con más aumento (presbicia)

5.       Canas generalizadas en el cabello,  sobre todo en la barba, bigote y cejas

6.       La línea del cabello retrocede y en muchos casos produce calvicie

7.       Tener que usar lentes de aumento

8.       Líneas blancas alrededor de las pupilas

9.       Los párpados superiores se caen sobre los ojos

10.   Las ojeras se hacen más evidentes y oscuras

11.   Venas sobresalientes

12.   Pérdida de masa muscular

13.   Encorvamiento

14.   Aumento de las manchas rojas en la piel o petequias

15.   Papada más floja y marcada

16.   Se ven los músculos y tendones del cuello en determinadas posiciones.  

17.   El cabello se hace más fino y si era ondulado se vuelve más lacio

18.   Disminución de estatura (sobre todo en las mujeres)

19.   En hombres, voz un poco menos grave

20.   Aumenta la propensión a tener “tics” o movimientos involuntarios periódicos

21.   Tremor en algunas personas

22.   Caminar sin levantar los pies tanto como antes

23.   Dificultad para levantarse estando sentado sobre todo en sillones de poca altura.

24.   Tener más cabello en las fosas nasales y en los conductos auditivos.

25.   Los periodos de sueño son más cortos durante la noche.

26.   Pérdida de la audición a tonos agudos (presbiacusia) sobre todo cuando hay ruidos de fondo.

27.   Te emborrachas con menos alcohol que antes.

28.   Hay más alimentos que te son difíciles de digerir

29.   Hay que orinar con más frecuencia; puede haber estreñimiento

30.   La boca se seca frecuentemente, especialmente durante el sueño.

31.   Si lo anterior es el caso, puede haber mal aliento o “halitosis”

32.   Roncas más

33.   Flojera por hacer cosas que antes se hacían sin problema.

34.   Pérdida de hueso alveolar y por consiguiente pérdida de dientes o movilidad en los mismos

35.   Caries en los tramos expuestos de las raíces dentales

36.   Disminución de la memoria reciente y aumento de le memoria remota

37.  ¡Y no hablamos de problemas sexuales!

 

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