miércoles, 8 de abril de 2026

Carta abierta a la Lic. Clara Brugada Molina, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México 8 de abril de 2026.

Distinguida Licenciada Brugada: Estoy seguro de que estará usted muy complacida con su labor frente a la gran y querida Ciudad de México. Mi intención al escribir estas buenas intenciones es señalarle, de manera respetuosa, algunas fallas que millones de citadinos notamos a diario y que han contribuido a que nuestra Ciudad haya perdido su grandeza, de la que el Maestro Novo escribió hace años. Estos detalles que enumero a continuación hacen que la Ciudad parezca más una ciudad pequeña que la Megalópolis de la que presumimos tanto en todo el mundo. Estoy seguro de que usted querrá distinguirse dejando una mejor Ciudad que la que le fue heredada para que su nombre sobresalga de entre los anteriores Jefes de Gobierno que hemos tenido. La conmino a que con el apoyo de sus habitantes deje usted una Ciudad de México con indudable grandeza, como París, Nuave York, Tokio o Roma. 1. La falta de seguridad en nuestros bienes y en nuestras personas. No podemos salir de nuestras casas sin el “Jesús en la boca” de que vamos a regresar. La verdad es que con los niveles ridículos de impunidad que tenemos en la Ciudad (sólo entran a la cárcel el 3% de los imputados), los ciudadanos y nuestras familias, —me refiero a los que somos trabajadores, cumplidos y honrados—, estamos tras de las rejas de nuestras casas o departamentos y los delincuentes andan libres afuera. Ellos tienen armas y falta de escrúpulos, nosotros no las tenemos para defendernos (y cada vez es más difícil obtener permisos para portar armas). ¿Ha tratado usted de intentar registrar y portar un arma por la vía legal? ¡Hasta de una carta de un psiquiatra se requiere! 2. Aunado al anterior, al salir a las calles, los que tenemos automóviles—que cada vez somos más—, nos encontramos con bloqueos y manifestaciones que ocurren por fallas del sistema: Los manifestantes bloquean porque no les cumplen lo ofrecido; no aparecen a los desaparecidos (luego, no hay control del crimen). Estamos encerrados en la Ciudad. ¿ le gustaría llevar a sus nietos o sobrinos a conocer su país en automóvil? Sin sus agentes de protección (merecida, por cierto) ¿se atrevería usted a salir a las carreteras así “puebleando”? ¿no, verdad? 3. Al mismo respecto, a la inseguridad para circular libremente, añadamos los montachoques, los policías mordelones que se la pasan viendo si la placa coincide con el día en que circulan los autos, los pedigüeños, las indígenas mexicanas o inmigrantes que piden dinero, los aparta-lugares, los tragafuegos y los limpiaparabrisas (además de los vendedores de mil productos). Por cierto, seguramente usted sabe por qué “trabajan” de esa manera. Porque ganan mucho dinero comparándolos con los asalariados, no pagan impuestos, y ¡trabajan cuando quieren y el tiempo que desean y a sus horas! La protección del IMSS no les importa porque hasta ahora es muy deficiente y los trámites para la jubilación son la mar de engorrosos y tardados. Le propongo que las autoridades los vayan registrando para que no puedan cobrar sus muchas ayudas gubernamentales compra-votos. 4. Con respecto a los paros, bloqueos y manifestaciones, seguramente no desconozco la Constitución que nos rige y tienen todo el derecho de hacerlos, pero ahora cualquier bolita de vecinos con el pretexto que sea bloquean vías de comunicación principales, con lo fácil que sería hacerlos subir a las banquetas para que protesten todo lo que quieran. Para eso están los granaderos y granaderas, lo mismo que están para impedir los desmanes del “grupo negro” durante las manifestaciones del Día de la Mujer (8M). ¿Usted cree que en Nueva York, Paris, Brasilia, Tel Aviv o Moscú dejarían bloquear las calles y pintarrajear paredes y estatuas a quien fuera a la hora que fuera? ¡Ya es tiempo de quitarnos el miedo al Síndrome de Tlatelolco! 5. Ni hablar de las muchas manifestaciones públicas. ¿Qué le parece que en 2026, a 58 años de lo sucedido en Tlaltelolco, siga habiendo manifestaciones (para recordarlo) encabezadas por una bola de viejos que se dicen asistentes y/o testigos de lo que haya ocurrido? Todos los demás jovenzuelos ni idea tienen por qué están protestando. ¿Qué los parientes de los muertos de Ayotzinapa no se habrán dado cuenta de que, con todo el dolor de mi corazón, ya están fallecidos? ¿Y los quien vivos? Es mucho el poder en las manos del Gobierno de la CDMX, pero aún no llega a revivir a finados. A menos de que sean manifestaciones multitudinarias, deberían, por lo menos, avisar de ellas días antes, sus trayectos y su duración… y hacerlo por las banquetas y sin destruir propiedad privada o pública. 6. La contaminación del aíre es debida no sólo al gran número de automóviles, que se deben a la falta de un buen transporte masivo, a la mala calidad del combustible que utiliza la CFE, sino también a la pésima calidad del pavimento contaminante que el Gobierno de la Ciudad se empeña en seguir usando y a la cantidad de fábricas que se asientan en la Ciudad. Esto nos lleva al tema de los baches: en vez de usar concreto hidráulico en las vías principales, se insiste en bachear con ese terrible pavimento, con lo que los millones de agujeros se convierten en topes (pequeños, pero topes). Además, están los cientos de topes que los propios citadinos y los Delegados mandan levantar en sus calles y hasta en sus avenidas (que por cierto, apenas se ven, pero se sienten). ¿Que no hay nadie que le diga a usted estos problemas y sus posibles soluciones? ¡Cambié de equipo, por favor! Hágalo por el bien del aire que respiramos todos. Y esto también nos lleva a la pésima calidad de la gasolina (¿o huachicol?) que se vende en el país, venga de donde venga. ¿En qué otra Ciudad grande del mundo sucede lo de la “doble contingencia”? Sé que la Ciudad está en un valle casi sin salidas, que hay inversiones térmicas, etc, pero no exenta la mala calidad del transporte público, del pavimento y de la gasolina. 7. Los súper camiones de carga, sobre todo los de una o dos o más cajas, deberían circular en horarios específicos por las noches o madrugadas. En parte, son culpables de los baches que nos aquejan, pues el pavimento tiene un límite en su desgaste, y por ellos deberán pagar un impuesto extra destinado a pagar las calles. Lo mismo los camiones refresqueros y similares. Las camionetonas SUV particulares deberían pagar un impuesto basado en su peso muerto además de la tenencia vehicular. ¿Eso, el horario especial, significa que las tiendas paguen más a los empleados que reciben las entregas? ¡Pues que les paguen más! Bastante caro cobran. 8. ¿Y qué me dice de la sincronización de los semáforos? Puede que los sincronicen un día, pero al día siguiente llegan los policías de tránsito (llamémosles “mamíferos”) y los descomponen, sin darse cuenta de que si un solo semáforo está desincronizado, afectará a muchos más. Si estuvieran sincronizados, habría un mejor flujo de autos y autobuses y sería menos engorroso el tráfico en la Ciudad que usted maneja y bajaría el problema de la contaminación. No se resolvería, pero amainaría. Y ya que estamos en eso, hay que volver a colocar los nombres de las calles con letreros adecuados a la época. Solamente en algunas colonias y en el Centro Histórico se pueden leer. Eso nos reduce al nivel de un pueblo. Dejo para otra ocasión el seguir escribiéndole mis puntos de vista, pero seguramente usted lo sabía desde el inicio de su campaña en pos del Gobierno de la CDMX: ¡NO ES NADA FACIL GOBERNAR UNA MEGACIUDAD COMO ESTA, sobre todo, llena de mexicanos! Su seguro servidor,

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