lunes, 23 de marzo de 2026
EL PAPEL DE MEXICO EN EL PROBLEMA MASIVO DE DROGAS EN LOS EE.UU
Manuel Farill, 9 de marzo de 2026.
Los problemas con las drogas han afectado a la humanidad desde el inicio de los tiempos. En este artículo me referiré a los asuntos que empezaron alrededor de los años 60 del siglo pasado, específicamente en los EEUU.
Recuerdo, aunque era yo un jovencito en la Ciudad de México que en una reunión entre los Presidentes de EEUU y de mi país, el americano, un poco como queja, le espetó al mexicano que “México era un trampolín de drogas que afectaban a los EEUU”. El Presidente mexicano, con mucho ingenio, le repuso “cuando hay un trampolín es siempre porque hay una alberca”. Y esa es la verdad pura. La alberca son los Estados Unidos, naturalmente.
El problema actual de drogas en los EEUU no se resolverá a menos de que se modifiquen los asuntos estructurales que lo causan. En este caso es la demanda de drogas de parte de nuestros amigos estadunidenses.
BREVE HISTORIA.
Aun cuando en México el uso de la mariguana vienen desde hace siglos, era empleada por personas pobres e iletradas en su mayoría, principalmente soldados y policías. Y no hay que olvidar que tiene usos medicinales también.
Durante la Segunda Guerra Mundial (SGM) se dice (en estos asuntos es muy difícil encontrar documentación) que los EEUU solicitaron al entonces gobierno de México, que era su aliado, un permiso para cultivar amapolas en el estado de Sinaloa por sus condiciones climáticas, y el ejército estadunidense necesitaban un lugar seguro para tener una oferta abundante y segura de Morfina para los soldados heridos y esto fue porque en aquellos tiempos su principal proveedor fue Turquía, y el ejército alemán estaba muy cerca de ella.
En ese entonces en la SGM muchos soldados estadunidenses estaban usando morfina y trajeron sus adicciones a los EEUU. La mayor parte de las heridas de guerra se trataban con morfina como un poderoso analgésico, una prima de la heroína, y así se engancharon, trayendo a los Estados Unidos la necesidad de tener más drogas opiáceas.
Aun así, no fue sino hasta la guerra de Vietnam que su uso se volvió un problema para los EEUU porque fue a finales de los 60{s que el uso y el abuso de las drogas rápidamente se volvió una moda entre los jóvenes estadunidenses. Esos estudiantes y hippies se enviciaron por las drogas además de los soldados que se volvieron adictos en el sudeste de Asia, en Vietnam y Laos, y se volvieron un problema de salud que obligó al gobierno del Presidente Johnson a declarar “la guerra contra las drogas”.
Se cuenta por todas partes que hombres del gobierno estadunidense, de alguna oscura agencia gubernamental volaron al estado de Sinaloa, al noroeste de México, y entrenaron a los agricultores a cultivar amapolas, de las que se extrae la heroína en su forma elemental: el opio—que produce muchos otros derivados. Estos hombres “pagarían bien”, dijeron, de acuerdo al conocimiento común en México.
Bueno, la guerra acabó y afortunadamente los aliados ganamos (México tiene una pequeña parte de ese triunfo en las Filipinas) y ya no se necesitó la morfina para uso medicinal.
Pero, por desgracia, los mismos individuos que habían venido la primera vez como agentes del Gobierno de EEUU, ahora vinieron como traficantes de drogas, a pesar de que el gobierno mexicano ya había retirado el permiso de cultivar amapolas. Estos dealers ofrecieron a los agricultores más dinero si continuaban cultivando amapola y mariguana—mucho más que lo que les hubieran pagado por los granos comunes—pero sólo si éstos aceptaban venderles estos productos a estos tipos. Desde luego, aunque había mucho más peligro al hacerlo, estos agricultores—los fundadores de los ahora-famosos carteles—aceptaron el trato poir que el dinero es el dinero. De ahí el inicio de México en la producción de drogas “duras”.
Eventualmente, todos los estados mexicanos con costa al pacífico se involucraron, no sólo Sinaloa. Y fue precisamente en este sitio que se desarrolló un sitio muy poderoso llamado el “Triángulo Dorado”, con el pueblito de Badiguarato en su centro. Es la frontera de tres estados mexicanos: Sinaloa, Chihuahua y Durango.
Cuando el gobierno mexicano empezó a combatir a los líderes de los cultivadores de drogas, muchos de ellos se mudaron a Guadalajara, en donde se formó el infame primer cartel llamado precisamente el Cartel de Guadalajara.
Así que pienso que la droga contra las drogas debería llamarse las “drogas de la guerra”.
La cocaína vino más tarde de Colombia, en Sudamérica, básicamente durante la guerra de baja intensidad contra los “revolucionarios” que se llevó a cabo de 1974 a 1990. Ahí fue donde empezó el Cartel de Cali (y luego el de Medellín) con Pablo Escobar como su mero jefe. Fue abatido por el ejército colombiano el 2 de diciembre de 1993.
Tenemos que tener en cuenta que cuando el líder de un cartel muere, el cartel explota en mucho más cárteles pequeños (que luego crecen) que están organizados como empresas y los líderes que sustituyen al finado casi siempre son peores que él. Así que acabas con un líder y muchos más toman su lugar (y se pelean entre ellos). Lo mismos sucede en México.
Pero los cárteles colombianos fueron muy débiles para enfrentarse a los mexicanos, y éstos últimos ganaron la batalla. Ahora, la cocaína y sus derivados deben ser ordenados, pagados y transportados de Colombia a México, y de aquí a todos los rincones del mundo.
Se dice que algunos cárteles mexicanos tienen influencia en Rusia, Italia y los Balcanes, por no mencionar a Europa Occidental y Oriental. Van a lugares tan lejanos como África y algunos países del sudeste asiático.
La Coca, que es la planta de la que por medios químicos extrae la cocaína, sólo crece en la latitud de Colombia. Es posible que cuando los científicos estadunidenses logren cultivarla en ese país, los EEUU serán el principal proveedor mundial de la droga, como ha sucedido con la mariguana.
Como dice el dicho: “cosechas lo que siembras”, sólo que esta vez, los EEUU cosecharon en México, con todo y los problemas que eso nos trajo, incluyendo la corrupción desmedida y el inicio de los cárteles mexicanos.
Empezó con lo que se conoce como “plata o plomo”, que quiere decir “que si no aceptas la plata (dinero), vas a recibir plomo (balas)”. Puedes ser tu o alguien de tu familia cercana.
LA PROPAGANDA DE LAS DROGAS
Es raro ver una película estadunidense o europea (y ahora hasta mexicanas) en la que algunos de los actores no aparezca inhalando cocaína o fumando mariguana (un “porro”). El fentanilo es la droga de moda, aproximadamente 100 veces más fuerte que la morfina y 50 veces más que la heroína. Es de un origen diferente y produce efectos terribles porque desconecta al cerebro con el cuerpo.
Esta es una manera de “normalizar la aberración”. Para los cinéfilos de todo el mundo podría parecerles que usar drogas es una condición normal. No debería ser así.
En algunas ciudades turísticas mexicanas, los estadunidenses jóvenes pueden conseguir sus dosis en el tiempo que les lleva llegar de los aeropuertos a sus hoteles.
En los barrios normales de clase media en la Ciudad de México es muy difícil observar yonquis o personas afectadas por las drogas, o tal vez ya no las notamos. No es así en lugares como los estados mencionados o en los cruces fronterizos al norte.
Sin embargo, no es igual a lo que se observa en algunos vecindarios en Omaha, Wichita, Minneapolis, el Bronx o San Francisco. Y esos mismo sucede en muchas más ciudades y en Rusia y otros países de Europa. Recuerde: “uno cosecha lo que siembra”.
ES UN NEGOCIO… MORTAL
Como en todo negocio, se ofrece una mercancía y se espera otra a cambio. En este caso, los Cárteles, además de mucho dinero, exigen armas de fuego y un ilimitado número de municiones. Y no sólo pistolas, rifles y ametralladoras, sino también RPG´s , drones, y proyectiles además de granadas de mano. Es por ellos que recientemente el gobierno mexicano demandó a los vendedores de armas en los estados fronterizos con México. Todos sabíamos que era una batalla perdida, pero se hizo para encender luces rojas en esta clase de negocios. Porque es imposible que los vendedores de armas no sepan a quiénes les venden las armas, aunque a los mexicanos no se nos permita adquirir éstas ni en los EEUU ni en nuestro propio país.
Cada vez que un estadunidense enciende un “porro” o usa crack, cada vez que alguien inhala cocaína o se inyecta heroína o fentanilo, mueren un soldado o un policía mexicanos, junto con quienes los rodean. No es de extrañar que en los últimos seis años 198,700 mexicanos hayan sufrido muertes violentas. Cierto: muchas de esas muertes eran de miembros de los carteles, pero muchas más eran de gente inocente que pasaba por ahí, lo que las autoridades mexicanas eufemísticamente llaman “Daños colaterales”. Y éstos, muertos o heridos, son lo que hacen que México aparezca en las noticias de todo el mundo.
Para hacer una historia corta: las drogas que provienen del sur hasta ahora sólo tienen dos maneras de entrar a los EEUU. Por tierra es forzosamente por territorio mexicano; por el oriente y el occidente a través de las costas de dicho país. Aunque algpun dia será a través de Canadá.
Mientras los estadunidenses demanden las drogas, éstas seguirán encontrando maneras y personas que las intenten introducir por las fronteras de ese país. Egoístamente podemos asentar que ese no es nuestro problema (de los mexicanos), es un problema de los EEUU.
Las drogas no son solamente un problema de salud para los EEUU. Al fondo translucen los signos de profundos problemas sociológicos. ¿Podrán las autoridades estadunidenses con ambos problemas? ¿Entenderán que no es asunto de fácil resolución y que tienen que poner orden en su casa? Sinceramente esperamos que puedan… y lo hagan.
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